Jauja

Apuntes sobre la última película de Lisandro Alonso




Si bien sigue presente ese dejar transcurrir que caracteriza al cine de Alonso, hay ciertos mecanismos narrativos que cambiaron, y en lo que respecta al argumento y las interpretaciones, me animo a decir que Jauja es un paso adelante en su carrera. Lo primero que hay que decir de Jauja es que no tiene absolutamente nada de más. El guion (co-escrito entre Alonso y Fabián Casas) no tiene desperdicio. Hay líneas que te hacen tambalear el cerebro, y eso también es gracias a cierta atmósfera estratégica que la película va generando: planos temporalmente largos, estáticos, sin diálogos y, a veces, sin personajes. 

La película juega mucho con la banda sonora y la puesta en escena. En ese sentido, una de las líneas que se podría explotar en un posible análisis, podría ser la cuestión del hombre ante la naturaleza, la inmensidad de lo enorme contra una pequeñez no admitida del ser humano en épocas donde éste parecía llevarse por delante al mundo. Encima hay tiros y una danesa hermosa en plena Conquista del desierto (no se hace explícito nunca, pero creo que está claro); hay indígenas y un comandante que, dicen, se viste de mujer; también hay perros y un palacio en Dinamarca. 

Influencias. Me fue imposible mirarla y no entablar coordenadas referenciales a cada momento. Lynch, Bergman, Borges y, sobre todo, Favio. El final denota cierta influencia lyncheana, mientras que Bergman parece asomar todo el tiempo: los planos del océano o de las rocas, por ejemplo; en ese sentido es inevitable pensar en El séptimo sello (1957), como mínimo. Y Favio hace lo mismo, sobre todo en una escena que me pareció muy parecida a una de Nazareno Cruz y el lobo (1975). 

A gran parte del público la pareció "difícil", tediosa, aburrida, pretenciosa. No importa nada de eso. Lo importante es que te hace pensar, te obliga a involucrarte, a salir del cine en silencio, sin ganas de hablar con nadie, con ganas de entender algo, cualquier cosa, y lo curioso es que quizá no importe demasiado qué es lo que hay que descifrar. Salir del cine dudando es una de las buenas maneras de salir del cine.