Welcome to New York

Dos párrafos sobre la nueva película de Abel Ferrara


Lo hizo de nuevo. Ferrara volvió a sus preocupaciones esenciales: el sexo (es un experto en filmar este tipo de escenas, incluso a pesar del elenco de turno), la redención —o no—, los excesos, la oscuridad. Welcome to New York (2014) narra la historia del señor Devereaux (un Gérard Depardieu impresionante), un poderoso funcionario con chances de ser el futuro presidente de Francia. Devereaux es un adicto al sexo, al igual que Dominique Strauss-Kahn, el ex-presidente del FMI, en quien está basada la película (párrafo aparte para las demenciales reacciones del propio Strauss-Kahn y su entorno). 

Devereaux es acusado de violar a una empleada del hotel en el que se hospeda en New York, tal como le pasó al viejo Strauss. Sin embargo, lejos de ser una biografía del ex-funcionario del FMI, Ferrara toma esta estructura específica porque es la ideal para plantear una serie de temas recurrentes en su filmografía. Eso es lo que sucede en esta película: se parte de un hecho real como una excusa para proponer una serie de cuestiones centrales. Ferrara habla del capitalismo, del machismo, de la cosificación, del dinero, dejando al caso judicial en un segundo plano, como si fuera éste sólo una consecuencia de un entramado más impresionante, más profundo, más cotidiano.