Lo único que estoy pidiéndome a mí mismo, lo único que he comenzado a pedirme y aun a exigirme, es la acción; tanto la acción de este tipo —escribir modestamente dos carillas— como la salida al mundo exterior, aunque sea caminar dos o tres cuadras para comprar cigarrillos. Debo luchar contra las fobias y contra la inmovilidad, la pasividad, sobre todo porque detrás de esta pasividad se oculta una poderosa fuerza destructiva. Sería preferible que rompiera objetos, que hiciera cualquier cosa antes que continuar en un estado insensato de espera, durante el cual nada se va a resolver, y yo voy a seguir acumulando frustración y rabia. La rabia ya no está dirigida hacia nadie en particular, salvo, creo, yo mismo. Si bien las circunstancias son un cúmulo de desastres y de situaciones desagradables, mi mala respuesta a las mismas —lenta, torpe, insegura— sólo consigue agravar esas circunstancias y complicar aún más la posibilidad de soluciones.


VIL ROMANCE


Primer largo —dirigido y no codirigido— de José Celestino Campusano que anticipa, de alguna manera, lo que veremos después en su filmografía. Algunos de los temas centrales de Vil Romance (2008) son universales: cuerpos, libertad, amor, pasiones, cultura. Campusano logra romper con el prototipo de hombre homosexual, logra darle una entidad bruta, realista y verosímil a cada uno de sus personajes. El Conurbano, nuevamente, funciona como un personaje más. Pero no es el Conurbano visto desde lejos ni justificado desde adentro: es un territorio que dialoga consigo mismo, que se constituye a partir del imaginario cultural e ideológico de sus integrantes. 




Vil romance podría ser una historia de amor con elementos del western o podría ser una historia del hampa con elementos románticos. Porque el amor se da de diferentes maneras en esta película: se manifiesta a través de una comida familiar —que puede ser cielo o infierno— o a través de un acto sexual violento que roza los límites de la ley. 

La pobreza, la naturalidad de la pobreza, es lo que corta a cada uno de los personajes. No hay trabajos ni ocupaciones pequeñoburguesas por ningún lado: es el verosímil de un territorio de la zona sur bonaerense quien determina la trama, las maneras de hablar, las reacciones. Pero no es un proceso donde lo ensayado predomina sobre lo improvisado, así como tampoco parece ser el territorio de lo improvisado por sobre el ensayo. En definitiva, en el artificio de las actuaciones del cine de Campusano reside, aunque aparezca como contradictorio, una cuestión central: la naturalidad. Todo lo que hacen y dejan de hacer los personajes, todo lo que allí se impone como puesta en escena: todo eso aparece con una naturalidad increíble, casi documental. Pero Campusano crea y dirige una ficción, un conglomerado sólido que, más allá de cualquier narrativa, nos hace pensar (sobre todo si pertenecemos a ese mundo tan ficticio pero tan real a la vez). Ni el único personaje extranjero —que introduce el juego sociológico como un tópico más— nos expulsa de este universo. Una vez inmersos en él, sólo queda dejarse llevar por un cine bruto que termina jugando y coqueteando con lo que, a simple vista, podríamos llamar ternura. 

18/06

Estoy cada día más convencido de que mi perro hace todo lo posible por hablar.

MAGICAL GIRL


1. Magical girl (2014) es un rompecabezas sensacional. Mezclando cultura pop, anime, música tradicional española y un José Sacristán impresionante, la película de Carlos Vermut camina por las calles del gran cine. Un padre que decide hacer lo que sea para que su hija, enferma de Cáncer terminal, tenga su vestido antes de morir. Una muchacha que lo vomita y, a partir de ahí, todo se transforma en un coqueteo constante con el film noir y referencias punzantes sobre la crisis española actual. 

2. El amor, que siempre aparece como conflicto, es lo que predomina a la vez que se oculta en todos los personajes. En este coqueteo con el cine negro, no falta la figura de la femme fatale, aunque quizá su final no sea como en aquellas películas. 

3. Filmada de una manera obsesiva y minimalista, es casi imposible encontrar un error en ese sentido. Cada plano, cada encuadre está ahí porque tiene que estar ahí. 

CONDUCIENDO DURANTE LA NOCHE


Conduciendo durante la noche,
llevo a mi padre —que duerme a mi lado—
hacia su casa. Así, con la cara distendida,
parece más joven: podríamos ser amigos
mi padre y yo;
pero tengo 24 años
un carnet de conducir
y la certeza de que todo empezó por mi viejo.
Debe haberle costado mucho tiempo
esta tranquilidad de abandonarse frente a mí.
Por eso, cuando estaciono el auto
junto a unos árboles
y lo beso en la frente estoy tranquilo:
no tenemos la culpa de ser herederos
del mismo crimen.




Fabián Casas, Tuca (1988-1990) en Horla City y otros.

LAS RATAS


«Acaso la verdad sea tan rica, tan ambigua, y presida de tan lejos nuestras modestas indagaciones humanas, que todas las interpretaciones puedan canjearse y que, en honor a la verdad, lo mejor que podamos hacer es desistir del inocuo propósito de alcanzarla.»

«¿No somos, acaso, las primeras víctimas de nuestros actos? ¿Y qué otra cosa hacemos, al juzgarlos con severidad, sino salir en nuestra defensa? De ahí que haya siempre algo irrisorio en un hombre que pide perdón. Sólo a él le incumbe perdonarse, y el perdón es subsiguiente a esa mirada escrutadora que mide, paso a paso, la distancia que ha debido franquear hasta cometer el hecho que se le imputa.»

José Bianco: Las ratas (1943)

19/05

Y yo, solitario en este hueco de la tierra
instalaré en la noche
mi cuota filosófica de animal emocionado.




J.O.G.

18/05


Antes de ser feminista, un hombre tiene que poder aceptarse a sí mismo en el papel de opresor. Si uno no se admite como tal, es imposible ser consecuente más allá del discurso. 

Hay que poder desnaturalizar, sin mayor esfuerzo, esas «miradas inofensivas», esos «piropos con respeto», esas actitudes que parecen triviales; tenemos que abandonar esa rusticidad patriarcal que adoptamos al hablar de y con las mujeres: tiene que estar presente, en todo momento, la idea de que actuamos, desde nuestro aparentemente inofensivo y natural lugar, como el jefe que nos explota o como el policía que nos maltrata. Si no aceptamos que el papel que nos ha tocado es el de oprimir a las mujeres, es imposible acompañar la lucha por la igualdad de género. 

Es necesario asumir que nacimos y nos educaron como machos: para que la mujer deje de ser lo Otro, debemos aceptar que nos beneficiamos a cada momento desde la comodidad de ser lo Uno y, a partir de este reconocimiento, combatirnos.

CARLOS BUSQUED: BAJO ESTE SOL TREMENDO


Bajo este sol tremendo es una novela, creo, sensacional. No pasa nada ahí —nada físico—, pero dos horas después de haberla leído se empieza a pensar en la posibilidad de no haber estado a la altura y empieza a gustar. Al menos eso me pasó a mí. Es esa sensación de amor tardío que se experimenta con Rosetta de los hermanos Dardenne, por ejemplo. Bajo este sol tremendo es una especie de mezcla de los hermanos Coen (Fargo tiene una estructura muy parecida: no pasa nada y pasa todo) y El extranjero (sobre todo en lo que respecta a la inercia —aunque en Camus esto se llama absurdo— de vivir/existir). 
No estoy diciendo que toma lo mejor de cada influencia y es una obra maestra —no me animo a tanto—, sólo estoy nombrando algunas puntas para graficar un poco de qué va la novela, que es de lo mejor que se escribió en los últimos años en el país.


ETIQUETAS

Automatismo. 
Hermanos Coen: Fargo
Camus: El extranjero.
Bukowski: estructura narrativa. 
Tarantino: algo que remonta a cierta atmósfera maldita hollywoodense. 
Comida chatarra como entretenimiento. 
Televisión como algo vital. 
Abulia en todos los sentidos. 
Marihuana como motor. 
Basura: analogía del cuerpo.

UN ARTE CALLADO

JOAQUÍN GIANNUZZI

Nuestros pies perfeccionan
el arte de entrelazar los dedos.
Unidas en la almohada
nuestras cabezas apuestan
a una boca perpetua.
Expatriados,
cerradas las puertas y las ventanas,
abrazados al desnudo oponemos
una ideología de lo callado
a la manera en que marcha el mundo
según la pantalla de la televisión.


Un arte callado

Giannuzzi es gigante. Un arte callado (Ediciones del Dock, 2008) es un poemario póstumo que reúne poemas inéditos y algunos que publicó en los setenta en diferentes revistas. El viejo poeta hace una crítica de la existencia, una crítica de cómo concebimos la idea de la Muerte, de Dios, de los Objetos con mayúscula. El tipo es una máquina cerebral, todos sus temas están tocados por esa capacidad del pensamiento de convertir lo cotidiano en ontología o pensar un Dios con diferentes caretas mientras alguien toma un café sin azúcar. Se pasea por temas universales parándose sobre los objetos o sobre situaciones triviales. Es ese mecanismo el que la da vida a sus conceptos, y son esos conceptos lo central en su poesía. 

Año 52



El cuarto es mi país.
Hablo alemán
con mi máquina de escribir
Un pedazo al margen
El cuarto es mi país.




Esther Dischereit (Heppenheim-Alemania, 1952)

Traducción de Jona y Tobías Burghard

La Antígona de Jean Anouilh


No quiero comprender. Eso está bien para usted. Yo estoy aquí para otra cosa que para comprender. Estoy aquí para decir que no y para morir.
¡Todos ustedes me dan asco con su felicidad! Con su vida que hay que amar cueste lo que cueste. Como perros que lamen todo lo que encuentran.


Robert Waelder: El sexo de Freud


El sexo de Freud, ensayo del filósofo vienés Roberto Waelder (1900-1967) es una buena entrada a los postulados principales del Psicoanálisis. El autor empieza con una contextualización de la irrupción de Freud en el mundo de la psicología, narrando las peripecias de la hipnosis y el frío intelectual con el cual fueron acogidas las ideas de quien luego se conviertiera en el padre del psicoanálisis.

El ensayo radica en ir, paso a paso, elevando la teoría psicoanalítica como algo mucho más superior y complejo que un simple método terapéutico. Desentrañando conceptos como el ello, yo y superyó, y situando a Freud en un marco científico/filosófico determinado.

Waelder pinta, con un estilo sencillo y directo, una introducción de una claridad sorprendente: «la terapia es abolir las represiones, hacer consciente el inconsciente, y dar así al yo maduro la posibilidad de resolver esta vez sus conflictos, haciéndolo de una manera sólida. De este modo es evocado el pasado y desposeído de su poder. Donde estaba el ello, se coloca el yo, éste es el objeto del análisis». Y agrega: «más allá de su simple función terapéutica, el psicoanálisis es capaz de influir sobre el llamado carácter neurótico, es decir, sobre rasgos del carácter que antes de Freud nadie soñaba con considerar patológicos y eran aceptados como cualquier otro hecho desagradable de la naturaleza».

Waelder no se queda con eso y dice: «el psicoanálisis sobrepasa los límites de los intereses individuales para atacar a los intereses generales de la humanidad». Y es que de esto está convencido: el psicoanálisis es, también, una herramienta importante para el análisis de la evolución humana. Con todas las limitaciones de época y síntesis, este trabajo representa una entrada más que valorable para el que quiera iniciarse en el conocimiento de la obra de uno de los pensadores más importantes del siglo XX.

UNA MUJER ES UNA MUJER

Sobre la segunda película de Jean-Luc Godard


1. Una mujer es una mujer (1961) es, valga la redundancia, una película de Godard. Digo esto porque es de esas películas en las cuales se nota en todo momento la presencia de un director de cine detrás de todo ese artificio general, la impronta narrativa del sujeto que dirige. Y es tal vez una de las películas más divertidas del genio francés, gracias a la magia de una Anna Karina deslumbrante y un juego de contrastes humorísticos notable: desde una guerra de insultos a través de tapas de libros hasta interminables discusiones y circunstancias absurdas.

2. Godard, al igual que en su primera película (Sin aliento, 1960), vuelve a parodiar a los géneros cinematográficos. En aquel caso se apuntaba a jugar con el cine negro clásico, y en este caso es la comedia musical (y ambos géneros por separado) la principal «víctima». Es necesario aclarar que el término «víctima», en este caso, contiene en su interior una ambigüedad de sentido: por un lado, la parodia es utilizada para discutir con lo parodiado, para pensar la situación del cine en ese contexto (bien haríamos en recurrir al Formalismo Ruso para entender un poco cómo funciona tal mecanismo); y, por otro lado, ésta no aparece exenta de cierta admiración u homenaje (aunque esto pueda notarse mejor en Sin aliento). Una mujer es una mujer, al parodiar cuestiones centrales de la comedia y el musical, pone en cuestión los estereotipos esenciales que se juegan en estos géneros, como, por ejemplo, el de cierta mujer como cosa que sufre y llora y no para de equivocarse hasta encontrar una salida milagrosa a su vida sentimental.





3. La intertextualidad y las referencias también en esta película ocupan un lugar importante. Los títulos del comienzo, libros que aparecen con una normalidad envidiable o algunas enunciaciones de los protagonistas son una muestra relevante. Godard es un experto en esta cuestión, evitando cierto tipo de pedantería, aunque el personaje de Belmondo diga algo así como «no sé si esto es una tragedia o una comedia, pero es una obra maestra».

4. Forma. Una mujer es una mujer juega con la música y su condición diegética y extradiegética, da vuelta lo establecido, corta la música de un show para que escuchemos a un personaje, le pone banda sonora a los gestos de otro. Es decir: rompe con las cuestiones centrales del musical y logra algo nuevo, joven en todo sentido. Lo mismo sucede con el montaje, pero llevado a otro plano, como si el artificio de pegar planos se hiciese visible. También aparecen textos impresos sobre escenas, explicando qué le sucede a cada personaje en una situación determinada. 4.1. Más allá de la subjetividad del gusto puro, hay una cuestión objetiva: Godard innova, aporta aire fresco. Pasaron más de cincuenta años y nos sigue sorprendiendo. Godard aporta juventud, y lo digo así: en tiempo presente.